¿Tenemos que preocuparnos si un niño escribe al revés?

La siguiente información continúa una serie de preguntas comúnmente compartidas por madres que enseñan a sus hijos a escribir.

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P: Mi hija de cuatro años ocasionalmente escribe algunas letras al revés, aún no la corrijo cuando lo hace ¿Debería hacerlo?

R: Para algunos niños es natural invertir algunas letras e incluso algunas palabras cuando están aprendiendo a escribir. Después de todo, las letras se parecen mucho una a otra y debido al gran esfuerzo visual involucrado, algunas veces se pueden confundir. Confía en ti mismo como un buen juez en relación a cuándo señalar aciertos, esto puede comenzar cuando el niño está sintiéndose seguro y exitoso en su escritura y ya escribe muchas palabras independientemente.

El gatear, arrastrarse y bracear pueden ayudar a los niños a progresar en estas etapas (o hasta sobrepasarlas) promoviendo continuamente e implementando las habilidades visuales y la madurez neurológica en general. En las etapas tempranas de la escritura, por ejemplo, los dos ojos deben trabajar perfecta y simultáneamente para poder lograr esa sofisticada hazaña física e intelectual. Cuando los dos ojos no siempre mantienen esta coordinación, la confusión visual y por consiguiente, las dificultades en lectura y escritura pueden aparecer.

Más tarde, el desarrollo de la dominancia hemisférica, de los 3 a los 6 años, ayuda enormemente a resolver este problema. En la etapa final del desarrollo, un lado del cuerpo, de los ojos, de la mano y del pie, tendrá habilidades funcionales más finas como la lectura y escritura. Por consiguiente, el enorme esfuerzo involucrado en la coordinación de los dos lados se elimina para hacer actividades más eficientemente logradas por un sólo lado. Una vez que el lado dominante se establece, la lateralidad toma lugar y los problemas en el niño, como el de realizar reversos o imágenes en espejo, desaparece.

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Cordura, niños y terroristas

Por: Glenn Doman

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Un día recibí una carta de una madre brillante. La dirección decía:

Glenn Doman,

Fort Sanity, (Fuerte de la Cordura)

Filadelfia, PA, EUA.

Creo que los Institutos se parecen un poco a un fuerte, situado detrás de una pared de piedra de 274 metros.

Pero más allá del gran elogio implícito en la manera como esta persona escribió nuestro domicilio,  y  la brillantez del servicio postal en habérselas arreglado para saber a dónde llevar la carta, existe un hecho vital que tiene que ver con la cordura. Si algún día vamos a tener un mundo más cuerdo, los niños nos ofrecen la mejor oportunidad para lograr esa cordura.

Eso me recordó una historia, una historia real. Años atrás, un niño en Belfast, en Irlanda del Norte, estaba en nuestro programa. Su familia era protestante pero vivían en una de las calles de Belfast que divide a las familias católicas de las protestantes. No necesito decir que tenían muy mala interacción, a veces de dimensiones letales, entre católicos y protestantes.

Este es un testimonio del amor universal de los niños. Mientras Bobby era protestante y vivía en uno de los lados de la calle, aproximadamente las 20 o 30 personas que lo ayudaron con su programa de tiempo completo, eran los católicos del otro lado de la calle.

Luego, la tragedia llegó. La familia de Bobby pudo, con gran sacrificio, ahorrar una modesta cantidad de dinero para pagar la visita anual de Booby a los Institutos en Filadelfia por una semana. Este viaje era vital para que Bobby mejorara. Su familia no podía suplicar, pedir prestado o robar la cantidad de dinero necesario para pagar el vuelo en avión de Belfast a Filadelfia o para las cuentas del hotel durante la estancia.

La familia de Bobby estaba destrozada, pero los benefactores católicos no.

A pesar que la comunidad católica estaba lejos de ser adinerada, se las arreglaron para ahorrar miles de libras que los padres de Bobby necesitaban para pagar los aviones y los hoteles. La Señora Doyle, con su corazón y su esperanza restaurada, fue al banco para depositar esos valiosos miles de libras.

Cuando estaba esperando en el cajero, la puerta se abrió y entraron varios hombres enmascarados y armados. Rápidamente, robaron el banco y a todos en la fila incluyendo a la Señora Doyle.

Los Doyle estaban desconsolados ¿Cómo iban a regresar con sus benefactores católicos que se sacrificaron tanto para juntar el dinero y decirle a la congregación que la I.R.A. (grupo armado irlandés) les había robado el dinero?

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Después de horas de una agónica discusión, estaba claro que no había otra alternativa. El dinero se había ido y se les tenía que decir a la congregación católica. Con lágrimas en los ojos, la señora Doyle les contó la terrible historia.

“No se preocupe señora, le conseguiremos el dinero” le dijeron los determinados católicos del Irlanda del Norte a la preocupada madre protestante. Los católicos lo hicieron de nuevo, juntaron el dinero y la madre de Bobby llevó esta ganancia inesperada al banco para depositarlo y se formó en la fila con mucho miedo.

Esta vez, para su alivio, ella pudo depositar el dinero que los llevaría a Filadelfia, a donde Bobby podría progresar y ser evaluado de forma adecuada, se le diseñaría un nuevo programa para el nuevo niño en que Booby se había convertido y su madre y padre aprenderían a llevar el nuevo programa.

Con su corazón alegre, la señora Doyle regresó a su casa del lado protestante para comenzar el programa con ayuda de todos sus benefactores católicos.

Esa noche, aproximadamente a las 22:00, cuando el programa de Bobby ya había terminado por ese día y todos los voluntarios se habían ido a casa a descansar, los Doyle hablaban sobre su buena suerte cuando súbitamente alguien tocó a la puerta y los Doyle se quedaron inmóviles.

Uno abre la puerta con mucha precaución en la noche en esta parte de Belfast, donde las comunidades católicas y protestantes se están vigilando, frecuentemente con odio.

Con algo de miedo, la señora Doyle abrió un poco la puerta y se encontró con 3 hombres que la forzaron a entrar a la casa y cerraron la puerta detrás de ellos. Los Doyle llevaron las manos arriba y se quedaron pasmados. El líder del grupo habló rápidamente y en voz baja: “Leímos lo que pasó en los periódicos. Nosotros ¡hum! Cometimos un error, aquí está su dinero de regreso.”

La I.R.A se fue tan pronto como había llegado. La puerta se cerró y el silencio llenó la habitación mientras los Doyle se miraban unos a otros incrédulos, ahora tenían 2000 libras.

¿Cuándo se había escuchado de terroristas que devuelven el dinero?

Yo creo que, como dije al inicio de la historia, si vamos a tener un mundo más cuerdo, los niños nos ofrecen las mejores oportunidades para lograr la cordura.