¿Problemas de Aprendizaje… o lesión cerebral?

Qué hacer por su niño con lesión cerebral, disléxico, hiperactivo, con problemas de aprendizaje, retraso en el lenguaje, con síndrome de déficit de atención, retraso en el desarrollo, socialmente frustrado y muy, muy brillant

por Janet Doman y Susan Aisen

Mi hijo ha recibido todo tipo de etiquetas, desde “hiperactivo” y “con problemas de aprendizaje”  hasta “por encima del promedio pero incapaz de leer”. Todo esto es muy confuso. Él es un niño maravilloso pero si tiene problemas reales. ¿Qué significa todo esto? 

Los niños con lesión cerebral reciben literalmente cientos de etiquetas que describen sus síntomas pero que no identifican la causa de los problemas que están teniendo. Cuando se les prescribe un tratamiento terapia, éste va enfocado también a los síntomas, y por ello el problema no es resuelto. Todos estos son síntomas de la lesión cerebral.  Cuando un buen cerebro tiene una lesión leve o moderada, el resultado pueden ser problemas de aprendizaje que van de moderados a severos. Estos son problemas neurológicos que sólo pueden resolverse con un buen programa de tratamiento neurológico que esté dirigido al cerebro en sí. Un diagnóstico apropiado para un niño así sería “con lesión cerebral”, en lugar de una etiqueta que describa uno de sus múltiples síntomas.

Nunca nadie me ha dicho que mi niño tenga lesión cerebral. Le hemos hecho un montón de pruebas y todo sale normal en los estudios cerebrales, perfiles genéticos, etc. ¿Cuándo y cómo es que ocurre la lesión cerebral?  

No importa dónde comience el camino que eventualmente conducirá a una lesión cerebral, el resultado final más común es la disminución de la oxigenación al cerebro. Esto puede ocurrir debido a una variedad de eventos traumáticos durante el embarazo, el nacimiento, o a través de enfermedades o lesiones durante la infancia. Las historias del desarrollo de niños con problemas de aprendizaje muestran desde bebés que fueron prematuros o postmaturos, con partos largos y difíciles, hasta niños que tuvieron fiebres altas o caídas durante la infancia.

Algunas veces la causa de la lesión es dolorosamente obvia, y en otras ocasiones (especialmente cuando ocurre en útero) puede ser más difícil de descubrir.  Las tomografías cerebrales son muy buenas para descubrir tumores o quistes u otras anormalidades, pero no dan la imagen completa del cerebro y de la manera como está funcionando. Existen muchos niños con lesión cerebral que tienen tomografías cerebrales que se ven relativamente normales.

El término “lesión cerebral”, ¿no se refiere más bien a niños que tienen retraso mental o problemas de discapacidad física? ¿Qué tiene eso que ver con mi niño, activo y brillante, que sólo tiene problemas en la escuela?  

La lesión cerebral tiene grados, en todos los seres humanos. Un niño que tiene lesión cerebral severa puede tener problemas significativos tanto intelectuales como físicos. De hecho, un niño que tiene una lesión moderada podrá tener también problemas de coordinación y de aprendizaje, pero a una escala mucho menor. Este niño podría verse completamente normal y tan capaz como el niño de al lado, pero él no puede desempeñarse tan bien en la vida aunque esté intentando con todas sus fuerzas mantenerse a la par de sus compañeros.

Tanto el niño con lesión cerebral severa como el niño con lesión cerebral leve tienen de hecho una lesión cerebral, pero ninguno de los dos está en una situación de desesperanza. Ambos pueden ser ayudados, pero necesitan un programa neurológico efectivo para tratar al cerebro.

El desarrollo cerebral puede ser hecho más lento o incluso puede ser detenido por la lesión cerebral, pero también puede acelerarse con estimulación, a un grado tal que permita al niño ponerse al día con los otros niños de su edad. Todos nosotros estamos en un espectro de funcionamiento cerebral, comenzando con el bebé que apenas se está desarrollando, avanzando hasta el adulto maduro que aún experimenta crecimiento y desarrollo cerebral hasta su muerte.  Todos avanzamos en este camino del desarrollo neurológico a diferentes ritmos y velocidades, dependiendo de que tanta o tan poca estimulación recibamos. También es posible que retrocedamos en este espectro en cualquier punto, si nuestro cerebro recibe una lesión por trauma o enfermedad.

¿Cómo es posible que mi hijo sea tan brillante en tantas maneras pero no sea capaz de leer? No tiene sentido… 

La lectura no es una materia académica, sino una función neurológica. La habilidad para leer es única a los seres humanos. Es una de las habilidades más sofisticadas del cerebro humano. Sólo el cerebro humano es capaz de decodificar los símbolos visuales llamados palabras y tomar su significado. También podemos descifrar exactamente de la misma manera a través del canal auditivo. Ya sea que escuchemos o veamos una palabra, ambas habilidades son una función del cerebro. Para que podamos ser capaces de escuchar una palabra y decodificarla, es necesario que podamos escuchar la palabra adecuadamente. Para que podamos ver y leer una palabra es necesario que podamos verla adecuadamente.

Cuando un niño tiene dificultad para leer, puede ser debido a que tiene problemas visuales. En la mayoría de los casos, estos son problemas de convergencia. Para poder ser capaces de leer, es necesario poder converger la visión al punto cercano de manera consistente. (El punto cercano se define como la distancia que hay desde el brazo de uno mismo extendido al frente, hasta la punta de nuestra nariz. Cualquier cosa que esté más allá de la distancia del brazo extendido, se considera punto lejano). El niño con problemas de lectura no esta usando sus dos ojos juntos a la perfección al punto cercano.

Este problema no existe en el ojo en sí mismo,  sino en la habilidad del cerebro para tomar dos visiones diferentes del mundo -una del ojo izquierdo, y la otra del ojo derecho- y unirlas perfectamente en una sola imagen. Cuando el cerebro no está lesionado, puede poner la imagen del ojo derecho perfectamente superpuesta a la imagen del ojo izquierdo, y el resultado es convergencia perfecta y percepción de la profundidad.

Cuando el cerebro está lesionado puede no ser capaz de hacer esto, o lo podrá hacer de manera inconsistente, y esto crea un caos visual. Las palabras en la página aparecen como “dobles”, desaparecen, o se ven borrosas. Bajo estas difíciles circunstancias, el niño con problemas de lectura puede tener dificultado para hacer sentido de la página impresa. Estos problemas reducen tremendamente la velocidad con la que puede leer y ello, en consecuencia, reduce su comprensión de manera importante.

Para sus maestros y padres, él se comporta como si fuera lento y falto de inteligencia, cuando en realidad el es, muy probablemente, tan listo como cualquier chico de la clase, y algunas veces, considerablemente más listo. El simplemente tiene problemas visuales como resultado de una lesión cerebral, y estos problemas visuales  necesitan ser tratados. Una vez que él haya tenido el programa neurológico que necesita, el será capaz de ver las palabras justo como los demás en el salón de clases las ven, y el podrá leer igual de bien.

Si mi hijo tiene problemas visuales como resultado de una lesión cerebral y esos problemas le están ocasionando que él sea un lector muy pobre, ¿Necesita llevar lentes o gafas?

Los problemas de convergencia se originan en el cerebro, no el ojo, así es que este problema no puede ser corregido con gafas. Cuando se prescriben lentes para niños que tienen problemas de convergencia, lo único que se logra es empeorar el problema.

Los ojos de mi hijo están severamente cruzados. ¿Le ayudaría tener una cirugía correctiva? 

Con frecuencia se ha recomendado cirugía a niños que tienen estrabismo severo (ojos que se cruzan o que divergen) Cuando se lleva a cabo una cirugía para corregir el estrabismo, los músculos de los ojos se cortan para poder jalar a un ojo que diverge o empujar a un ojo que se mete. Este tratamiento, puramente sintomático, parece funcionar por un tiempo corto, pero con frecuencia, tras sólo seis meses o un año, los ojos regresan al lugar donde estaban antes de la cirugía. Esto es simplemente porque el problema no está en los músculos. Los músculos del ojo son completamente normales.

El problema está en el cerebro, que controla a esos músculos. Hemos visto a niños que han tenido esta misma cirugía hasta media docena de veces o más, con la esperanza de que el tasajeo continuo de los músculos del ojo corregirá el problema. Cuando el problema existe en el cerebro, simplemente no es posible hacerlo a un lado para resolver la situación. Los intentos repetidos de hacerlo resultarán en fracaso y pueden hacer que un problema complicado sea aún peor.

¿Existe algún otro tipo de problemas visuales que pueden causar problemas de aprendizaje o de lectura? 

Si. Aunque los problemas de convergencia son los más comunes, también vemos niños que tienen problemas de lateralidad. Estos problemas pueden afectar la lectura, la competencia auditiva, la movilidad, el lenguaje y la habilidad manual, especialmente la escritura. Los niños deberían desarrollar la “dominancia hemisférica” para cuando tienen seis años de edad, lo que es lo mismo que decir que para este entonces el niño debería ser claramente diestro o zurdo.

La mano dominante es el signo más obvio de la lateralidad de un niño. Para poder lograr una organización neurológica completa, un niño debe tener dominancia hemisférica completa en todas las áreas de función. Esto significa que el niño no sólo debe de usar la misma mano consistentemente, sino que esta mano deberá coincidir con el mismo lado de su ojo, oído y pierna dominantes. Si un niño es diestro, su jo derecho debe también dominar sobre el izquierdo, y no sólo al punto lejano, sino, y más importantemente, al punto cercano.

Por ejemplo, si un niño es diestro (con mano, oído y pierna dominantes en el lado derecho del cuerpo) pero está usando su ojo izquierdo como dominante, en lugar del derecho, puede tener problemas cuando empiece a leer y a escribir. Puede ser que escriba las palabras al revés, de manera que “sol” se vea como “los”, para él. Cuando él quiere escribir “d”, escribe “b”, sin importar cuántas veces se le corrija. El continuará cometiendo errores porque la “b” para él se ve como “d” y viceversa. Aún las personas más pacientes y amorosas que estén intentado ayudar a este niño sin quererlo le estarán causando gran frustración porque ellos erróneamente creen que el niño no conoce la diferente entre “sol” y “los”, o “b” y “d”.

El niño no tiene un problema intelectual -él tiene un problema visual muy real y complicado. Un niño con problemas de lateralidad extremos de hecho va a dibujar y a escribir completamente al revés. Los niños con problemas de lateralidad tienen gran dificultad para deletrear. Con frecuencia escriben las palabras sin vocales. Estas palabras son muy difíciles de leer, no sólo para los padres y los maestros sino para los mismos niños, que no tienen idea de qué escribieron el día anterior porque no pueden descifrar esas extrañas palabras que ni ellos entienden. Cuando escriben, voltean sus carpetas de manera que los tres aros y el margen están del lado equivocado. Con frecuencia, dejan un margen muy amplio, de la mitad de la hoja, en la parte izquierda del papel.

Tal niño necesita un programa neurológico que lo ayude a establecer cuál es el lado que debería dominar (este es un facto que se determina genéticamente). Una vez que se determina el lado correcto, un programa de organización neurológica le ayudará a lograr la lateralidad en todas las áreas. Cuando esto suceda, él será capaz de leer, escribir y aprender tan fácil como cualquier otra persona.

¿Cómo puedo ayudarle a mi hija a elegir un lado dominante? ¿Cómo sé si ella debería ser diestra o zurda? ¿Tiene alguna importancia? 

Ochenta y cinco por ciento de nosotros somos diestros, y el restante quince pro ciento somos zurdos. La predisposición genética para un lado o el otro viene de nuestros padres. Algunos niños muestras una preferencia temprana por uno de los lados, y continúan con esta preferencia durante la infancia. Otros cambian de un lado al otro en los primeros años. Lo mejor es observar cuidadosamente, sin interferir con el proceso y sin intentar imponer un lado sobre el otro. Pueden ocurrir problemas cuando un niño que estaba destinado tener dominancia de un lado, sea forzado o animado a usar el lado contrario. Esto les sucede mucho más frecuentemente a niños que son naturalmente zurdos. Algunos padres o maestros obligan al niño a usar la mano derecha en la creencia errónea de que esto hará que si vida sea “más sencilla” para ellos. Pero esto creará un problema de lateralidad donde no habría existido si se le hubiera permitido al niño usar su mano izquierda.

Cuando nuestro hijo era pequeño lo pusimos en una andadera y él aprendió a caminar muy pronto. Casi no puedo recordar si se arrastró sobre su estómago o si gateó sobre manos y rodillas en algún momento. El ya estaba caminando y casi corriendo para su primer cumpleaños.  Al principio, yo pensaba que esto era algo bueno, pero ahora ya no estoy tan segura.  

Esas etapas tempranas del gateo y el arrastre son absolutamente esenciales para un buen crecimiento neurológico en cada niño. No sólo estas etapas proveen el fundamento para la coordinación física y el balance en los años venideros, sino que promueven el desarrollo de la convergencia, la cual resulta en la percepción de la profundidad. Los niños que  experimentaron falta de oxígeno en el útero puede ser que no tengan la suficiente oportunidad para arrastrarse y gatear, o puede ser que no usen esa oportunidad eficientemente. Puede ser que pasen su infancia rodando en lugar de arrastrar o gatear. Esto sucede porque no tienen la coordinación para realizar estas actividades, más sofisticadas. más tarde, cuando evaluamos a estos niños, siendo niños de ocho o diez años, con problemas de lectura o de aprendizaje, nos encontramos con que mientras que pueden caminar y correr,  no pueden gatear o arrastrar adecuadamente. Increíblemente, algunos de estos niños no saben siquiera cómo arrastrar.

Si la falta o ausencia de gateo y arrastre en la infancia de mi hijo explica sus problemas  de aprendizaje, ¿qué podemos hacer ahora? 

Gatear y arrastrar. Afortunadamente el cerebro está construido de manera tal que es posible regresar a las etapas vitales de desarrollo y completarlas ahora. En los últimos cincuenta años, miles de niños en edad escolar han vuelto a gatear y arrastrar. Equipados con rodilleras y la determinación de mejorar, han completado millas de gateo y arrastre. Al hacerlo, han mejorado su convergencia visual y su lateralidad. Su lectura mejora dramáticamente, y también su escritura. Su coordinación, balance, habla y función manual cambian significativamente también.

Mi esposo y yo hemos considerado darle medicamentos a mi hijo para ayudarlo con sus problemas de aprendizaje y de conducta en la escuela. Esto sería lo último que quisiéramos hacer. ¿Existe alguna manera de evitarlo? 

No existe una droga que pueda tratar un problema de aprendizaje.  Los tranquilizantes, anfetaminas y drogas psiquiátricas son completamente inapropiadas para los niños con lesión cerebral. Estas drogas pueden tener un efecto muy negativo en el sistema nervioso central. Los niños con problemas de aprendizaje necesitan un buen programa neurológico para resolver sus problemas, no medicamentos.

Un buen programa de tratamiento neurológico incluye la oportunidad de  usar las etapas de desarrollo perdidas o incompletas, una dieta excelente, libre de azúcares refinados y preservadores químicos, un monitoreo cuidadoso del balance de líquidos, técnicas que incrementarán el aporte de oxígeno al cerebro, y un programa intelectual que proporcione programas estimulantes de lectura, escritura, matemáticas y conocimientos general.

Mi hijo es hiperactivo. Recientemente fue diagnosticado con Síndrome de Déficit de Atención. ¿Qué significa esto? 

La hiperactividad es, de hecho, una etapa normal en el desarrollo temprano de un niño.  Todos los niños entre los dos y los tres años de edad son naturalmente “hiperactivos”. Sin embargo, cuando ese mismo nivel de actividad se ve en un niño de seis, diez o quince años, se ve bastante anormal, por supuesto. La etiqueta “Síndrome de Déficit de Atención” (TDA, o TDAH) es una nueva etiqueta para el niño hiperactivo, en este momento. Estos términos simplemente describen uno de los síntomas de un niño con lesión cerebral.

Trágicamente, muchos de estos niños reciben anfetaminas que suprimen la función cerebral. El niño, por supuesto, se tranquiliza cuando es medicado, pero el precio a pagar el alto. La hiperactividad del niño debería ser la llamada de atención hacia un programa para atender el problema neurológico, en lugar de simplemente drogar al niño y esperar que el problema desaparezca.  Es mucho más simple ya amble tratar el problema real lo más pronto posible, en lugar de esperar a que este niño avance por los tristes y degradantes caminos de la educación especial, o apenas sobrevivir en el fondo de su clase por años. Cuando esto sucede, el niño tiene dos problemas que debe enfrentar: su problema neurológico, y el problema de ser tratado, durante años, como si fuera flojo, loco o estúpido.

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199 pensamientos en “¿Problemas de Aprendizaje… o lesión cerebral?

  1. Hola tengo un niño hermoso diagnosticado con esta enfermedad yo quiero ayudarlo lo más posible a mejorar ,el tiene 4 años quiero q lleve una vida lo más normal posible y quiciera saber como lo puedo ayudar

    • Hola Lizet, gracias por escribirnos. El primer paso para iniciar un programa de desarrollo neurológico con tu hijito es leer el libro “Qué hacer por tu hijo con lesión cerebral”, de Glenn Doman. Puedes conseguirlo en formato físico o como libro digital por Amazon.com / Adicionalmente, hay un curso para padres en donde te podemos enseñar cómo ayudar a tu niño con un programa que tu misma hagas en casa. Puedes escribirnos a atencion_familias@iahp.org

  2. Hola
    mi nombre Roció, mi hija Montserrat de 9 años edad ella no sabe leer , si escribe, escribe su nombre o los números y puede copiar y lo hace bien, sumas tmb. restas se le dificulta, en su vocabulario de la semana te lo dice xk se lo memoriza parece como si lo estubiera leyendo.
    a 3 años le hicieron un MRI parálisis cerebral leve y ami me gustaria hacerle otros estudios ya le dije al neurólogo pero no lo hace. se estoy desesperada xfavor nesecito su ayuda!
    muchas gracias

  3. Hola
    nombre Roció, mi hija Montserrat de 9 años edad ella no sabe leer , si escribe, escribe su nombre o los números y puede copiar y lo hace bien, sumas tmb. restas se le dificulta, en su vocabulario de la semana te lo dice xk se lo memoriza parece como si lo estubiera leyendo.
    a 3 años le hicieron un MRI parálisis cerebral leve y ami me gustaria hacerle otros estudios ya le dije al neurólogo pero no lo hace. se estoy desesperada xfavor nesecito su ayuda!
    muchas gracias

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